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Hilda: el chamanismo explicado a los niños.

Sinceramente, cuando las pasadas vacaciones me dispuse a leerme los cuatro cómics de la serie de Hilda con la intención de preparar esta entrada para el blog, nunca pensé que iba a descubrir uno de los grandes cómics de este siglo.

Y sí, ya sabía que los cómics de Hilda eran preciosísimos, monísimos y modernísimos. Que estaban editados de escándalo y que Luke Pearson era un genio. Lo sabía, pero aun así pensaba que solamente iba a leerme un cómic para niños, un buen cómic para niños. Y qué sorpresa.

Sorpresa, porque sí, porque Hilda es para niños, pero también es para mayores, porque me he encontrado con una de las historias más sólidas, creativas y originales del momento. Porque Pearson te atrapa desde la primera página y no puedes parar de leer. Porque a cada cómic que pasa es mejor que el anterior, y porque cuando terminé con Hilda y el perro negro –el último de la serie hasta el momento- no pude sino exclamar: ¡¡¡¡Necesito más historias de gigantes!!!!

No voy a molestarme en haceros un copia/pega de todo lo que se cuenta de Luke Pearson en la red. Solamente deciros que el artista británico trabaja habitualmente para Nobrow Press -una de nuestras editoriales favoritas por si no lo sabéis- y que además de Hilda y otras cuantas historias cortas, tiene editado un cómic titulado Everything we miss, que está agotadísimo y que solamente se puede adquirir en formato digital para ipad. Aquí podéis ver algunas páginas de este cómic. A ver si lo reeditan pronto en papel, dita sea…

También ha realizado numerosos trabajos gráficos como camisetas, portadas, colaboraciones en fanzines -incluyendo un acordeón para nuestros amigos valencianos del proyecto Elmonstruodecoloresnotieneboca– postales y ediciones limitadas y hasta algún history board para Adventure Time. Un curriculum de moderno, moderno… pero como os comentaba, no voy a extenderme en hablar del señor Pearson, en lukepearson.com tenéis una buena muestra de sus espectaculares trabajos para deleite de pequeños y mayores.

 

Pero vayamos por Hildas.

 

Y la primera fue Hildafolk, más tarde llamada Hilda y el trol. Publicada en 2010 fue un éxito rotundo y pronto se convirtió en todo un clásico. Para mi gusto es todavía una Hilda en periodo de desarrollo, un Hilda menor, pero a la vez es el Hilda por excelencia. Con menos páginas que los siguientes álbumes, viñetas grandes y bastante menos texto, Hilda y el trol es el Hilda para niños por antonomasia. En el aparecen por primera vez la casa en el campo, la mamá artista de Hilda, su mascota Brizna, el fascinante hombre de madera, ¡un gigante! y por supuesto un trol.

En este álbum se conforma ya en grandes pinceladas ese realismo mágico tan cotidiano que caracterizará toda la serie. Parece como si Pearson lo hubiera dibujado después, a modo de precuela, añadiendo con precisión de cirujano todos los ingredientes y criaturas que van conformando después la saga.

En Hilda, el mundo es a primera vista muy parecido al nuestro, pero en realidad es muy diferente. Las personas conviven con normalidad -y a veces cierta resignación- con todo un universo de seres mágicos. Hilda sin embargo parece especial, o más especial que los demás. Su relación con el mundo mágico es diferente, ella ve cosas que los demás no ven, ella ve más allá del mundo de los humanos, como un chamán. Tiene todos los ingredientes para ser la predestinada heroína de un poema épico escandinavo, pero a la vez es tan pequeña, tan inocente, tan antihéroe a su manera…

 

 

En 2011 Pearson publica la segunda y esperada segunda parte, Hilda y el gigante de medianoche, para mi gusto la mejor entrega de la serie. Y es que salen los gigantes, y los pequeñitos –y Gatáncanos y Lobondrinas- y no, no os preocupéis que no os voy a contar más. El estilo de dibujo en esta segunda parte es bastante diferente del resto de la saga, como más sucio y desgarbado, menos redondito, menos folki y menos hipster que en Hildafolk. Pero la historia, ¡hay qué historia! La imaginación se desborda en esta entrega convirtiendo el libro en todo un clásico de la literatura infantil. Desde las gulliverianas aventuras con los pequeñitos, hasta la maravillosa y triste –tan triste- historia de amor de los gigantes. Todo aderezado con ese toque Hilda que lo hace tan único. Y la ilustración de los gigantes en la última página, casi me caigo de la cama de la impresión cuando vi aquello. Bravo maestro.

 

 

Si todavía no habéis dejado de leer este pseudo ensayo y estáis devorando las páginas de vuestros Hildas, dejadme entonces que os acabe de contar: En 2012 aparece Hilda y la cabalgata del pájaro. Pearson finalmente estandariza el estilo gráfico de la serie y aunque el arranque es más torpe quizás que en la entrega anterior, pronto aparece otro de los grandes personajes de la serie, el pájaro. No creo que os desvele nada si os cuento que en Hilda y la cabalgata del pájaro aparece un pájaro ¿no?

 

Y sí, acabemos ya, acabemos con Hilda y el perro negro, la última entrega de la serie hasta la fecha, publicada en 2014. Los scouts, los duendes domésticos, un perro negro y una Hilda detective son los ingredientes de otra gran historia donde Pearson vuelve a deslumbrarnos con su poderosa imaginación y consolida la serie de Hilda -como os decía al comienzo de este artículo- en uno de los grandes cómics de este siglo.

 

 

Y es que Hilda es Alicia en el país de las maravillas, es Gulliver, es Sherlock Holmes, es Pipi Calzaslargas, es Mafalda, es Tintín y Milú. Y el mundo de Hilda nos podrá recordar a veces las mágicas películas de Miyazaki o a las leyendas nórdicas y los cuentos de hadas. Pero sobretodo es Hilda, es el hombre de madera, son esos pequeñitos, esos gigantes o esos duendes domésticos que, como por arte de magia, conforme vamos leyendo página tras página de este clásico contemporáneo, cobran vida en nuestra imaginación y se quedan ahí para siempre.

Y a esperar el próximo Hilda al grito de ¡¡¡¡¡Queremos más gigantes!!!!!!

En Librería Nemo podréis encontrar los libros de Hilda editados por Barbara-Fiore en castellano y los originales de Nobrow Press en inglés. Ale, a por ellos.